¿Qué es la Progresividad en Frío?

Si yo te dijera que tu capacidad adquisitiva, que tu poder de compra se ve realmente disminuido por los impuestos y no por la inflación, ¿qué me dirías?

Sí, sé positivamente que es una afirmación muy tajante, pero permíteme que me defienda. Antes de nada, te comento que en el vídeo que encabeza este de blog, puedes ver un ejemplo práctico en el que se explica este punto de una forma sencilla. Te invito a que lo veas.

Esta situación se produce por el efecto de lo que se llama la Progresividad en Frío. Pero ¿por qué me atrevo a decir tan rotundamente que son los impuestos, en concreto el IRPF, los que merman tu capacidad adquisitiva y no la inflación? A lo largo de esta entrada vamos a analizar los conceptos del trasfondo de esta situación, la progresividad en frío, que son los que pueden justificar la afirmación tan rotunda que inicia esta entrada.

Vayamos por partes, para que se presente la progresividad en frío tienen que concurrir varios factores:

– Que haya inflación

– Que los sueldos se actualicen al nivel de la inflación.

– Un impuesto sobre la renta progresivo.

– La inactividad del gobierno

Que haya inflación. Por suerte o por desgracia esto se produce casi todos los años, aunque el problema se agrava cuando esta inflación es alta, como viene ocurriendo estos últimos años.

Que los salarios se actualicen con la inflación, si bien no se da de forma automática sí se acaba produciendo, en función de los convenios colectivos o convenios de empresa, una subida de los salarios que vaya compensando la subida de inflación. Así, tarde o temprano, la recuperación del poder adquisitivo se va consiguiendo. De forma que la actualización de los salarios acaba compensando la pérdida de poder adquisitivo derivada de la inflación de tal manera que la capacidad adquisitiva se vea recuperada.

El siguiente factor que se tiene que dar es que tengamos un impuesto sobre la renta de carácter progresivo, como es el caso español.

¿Qué significa que el impuesto sobre la renta, el IRPF, tenga carácter progresivo? A grandes rasgos, un impuesto es progresivo cuando está diseñado para que pague más el que más gana. No significa solo que pague más dinero el que más gana que ya se consigue con un impuesto proporcional o de tarifa fija. Por ejemplo, un impuesto a tipo fijo del 25% consigue esto ya que al ser proporcional cuantos más ingresos se tengan más se acaba pagando.

Un impuesto progresivo implica que quien más gana, va pagando más a un porcentaje cada vez más alto. A un nivel de ingresos cada vez más alto le corresponde un tipo impositivo también más alto. Esta subida de tipos se va produciendo por tramos de ingresos. A un nivel bajo de renta se paga un porcentaje bajo y según va subiendo el nivel de la renta se va pagando un porcentaje mayor. El mayor importe de impuestos a pagar aumenta por el alza de los tipos a aplicar según los tramos de ingresos. Luego, a nivel de ingresos más altos un porcentaje de impuestos pagados también más alto.

El último presupuesto que debe concurrir, para el juego de la progresividad en frío, es la inactividad del legislador. La inactividad en el sentido de que el legislador mantiene las tarifas del impuesto, la tabla del impuesto, constante sin deflactarla, esto es, sin acompasar los tramos de renta de las tarifas a la subida de la inflación.

La situación que se da es la siguiente: Tenemos inflación, los salarios se actualizan al nivel de la inflación. En términos monetarios ganamos más dinero, pero en capacidad adquisitiva, en el mejor de los casos, nos hemos mantenido constantes. Hoy con más dinero puedo comprar lo mismo que en años anteriores con menos dinero. La tabla del IRPF no se deflacta, permanece fija, constante, lo que conlleva que vamos a pagar más impuestos porque tenemos más ingresos en términos monetarios, aunque no tenemos mayor capacidad adquisitiva.

La subida de salarios busca recuperar la capacidad adquisitiva. La consecuencia tributaria de esa subida de salario es que tengo que pagar más porcentaje de renta en impuestos que antes de la compensación de la inflación, luego pierdo capacidad adquisitiva. Me quedan tras el pago de impuestos menos recursos para comprar lo mismo que compraba antes de la subida de la inflación. La consecuencia de un mayor porcentaje de impuestos a pagar es la pérdida de capacidad de compra por efecto directo de ese mayor impuesto pagado.

Esto es lo que se llama la progresividad en frío. Podríamos definirla como la subida de impuestos que se produce por la aplicación de una tarifa del IRPF desfasada, pensada para una situación económica anterior, que sigue en vigor por la inactividad del gobierno.

Es la inactividad voluntaria del legislador, del gobierno, al no acompasar las tarifas del impuesto a la inflación, la que produce una efectiva subida de impuestos. Una elevación de los impuestos que nadie aprueba y que no tiene coste político efectivo. Es lo que yo llamo el ladrón silencioso.

La progresividad en frío es algo común en todos los países con un impuesto sobre la renta de carácter progresivo, no es exclusiva del caso español, y supone una mayor recaudación para los gobiernos. Pero ¿por qué se da la inactividad del gobierno? La respuesta es sencilla, esta subida de impuestos es de las que menor desgaste político directo tiene para un gobierno, le basta con no hacer nada. Además, supone un aumento importante de la recaudación de impuestos. Estamos en máximos históricos de recaudación fiscal. ¿Por qué iba un gobierno a actualizar las tarifas? No actuando sale ganando.

¿Qué podría hacer el gobierno para evitar esta situación? La deflactación de las tarifas. No solo de las tarifas, la deflactación también de los mínimos exentos, de las reducciones, de las bonificaciones y de las deducciones cuando estén fijados en cantidades monetarias concretas y no en relativas o porcentuales.

¿Qué es deflactar? Deflactar consiste en adaptar las tarifas, las bases de las tarifas, los tramos, a la inflación. Consistiría en incrementar los importes de los tramos de las tarifas en el importe de la inflación para que el resultado final del impuesto pagado sea tal que nuestra capacidad adquisitiva no se vea mermada. En definitiva, acompasar las tarifas, como os digo, sus tramos, a la subida de la inflación, de forma que el impuesto final pagado no varíe en términos porcentuales al que venía pagando antes de la inflación y de la adecuación de los salarios. Si antes pagábamos un tipo medio del 25%, que tras la deflactación de los tramos paguemos ese 25% y no un porcentaje mayor.

Llegados a este punto, os invito a que veáis el ejemplo práctico del vídeo que encabeza esta entrada.

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