Aportaciones Productos de Ahorro para la Jubilación.

impuestosComo todos los años por estas fechas, tanto los bancos como las compañías de seguros, nos bombardean con su publicidad de estos productos con la excusa de los beneficios o ahorros fiscales que las aportaciones a los mimos conllevan. En esta entrada es nuestra intención presentar escuetamente en qué consiste el beneficio o ahorro fiscal que estos productos proporcionan.

A modo de introducción aclarar que estos productos de previsión social son productos de ahorro finalista. Esto es, son instrumentos financieros cuya finalidad es el del ahorro para la jubilación. Su finalidad principal es la de constituir un ahorro que en el futuro complemente los ingresos de la pensión de jubilación de la Seguridad Social. Perseguirían, por tanto, complementar la pensión con unos ingresos privados de forma que no se pierda poder adquisitivo por el hecho de jubilarse.

Por su finalidad de complemento de la pensión de jubilación, estos productos de ahorro se encuentran fiscalmente privilegiados frente a otro tipo de productos de ahorro. Los productos de los que hablamos son, principalmente, los Planes de Pensiones Individuales o PPI, las Entidades de Previsión Voluntaria o EPSV y los Planes de Previsión Asegurados o PPAs.

El privilegio fiscal de estos productos se centra en que las aportaciones realizadas a los mismos no se consideran renta en el año de la aportación. Esto es, en el año en el que estando en activo el trabajador se contratan estos productos o se hacen aportaciones a los mismos, se hace la ficción fiscal de que las cantidades aportadas no han supuesto renta en el ejercicio de su aportación. Se restan de los ingresos del contribuyente a la hora del cálculo del IRPF a pagar. Para ello, se establece el mecanismo de la reducción en la Base Imponible del IRPF de las cantidades que se hayan aportado. Si bien, se establecen unos límites a dichas reducciones que veremos a continuación.

Por su parte, será en el momento en el que se rescate el ahorro acumulado en dichos productos, en el que los importes rescatados, en su integridad, pasen a considerarse renta en el IRPF.

En resumen, en el año que se realizan las aportaciones a este tipo de productos, mientras el trabajador está en activo, los importes aportados a dichos productos se restan del sueldo anual o rendimientos de actividades económicas a considerar a la hora de calcular el IRPF a pagar. Por su parte, en el año u años en que se rescaten, en que se cobre el ahorro acumulado, una vez ya jubilado, se sumarán a la pensión de jubilación cobrada, como renta del ejercicio para el cálculo del IRPF a ingresar. Se deja de pagar hoy para pagar mañana.

Las cantidades que se pueden aportar a estos productos que originan una reducción de la base imponible del IRPF tienen un límite de 5.000,00 € anuales. Esto es, el importe máximo a reducir de la base imponible del impuesto en el año de la aportación es de 5.000,00 €. Este límite se estable para el total de las aportaciones a realizar en el año a cualquiera de estos productos. Se podrá aportar a los productos que se quiera de los mencionados pero el límite conjunto para todos ellos que podremos reducir en nuestra base imponible del IRPF es 5.000,00 €. Por este motivo resulta ineficaz fiscalmente aportar más de estos 5.000,00 €.

Las aportaciones a estos productos de previsión social se pueden realizar durante todo el año, pero hay que tener en cuenta que para poder efectuar la reducción en el impuesto a pagar en primavera hay que hacer las aportaciones antes del 31 de diciembre. El importe es un importe anual, por lo que deberemos tener en cuenta las aportaciones que ya hubiéramos hecho durante el año y, en su caso, realizar aportaciones hasta dicho importe total de 5.000,00 € en lo que resta hasta el 31 diciembre.

Lo visto hasta el momento se refiere a las aportaciones individuales que realiza el propio ahorrador. No obstante, en ocasiones puede que la empresa empleadora, a su vez, realice aportaciones a este tipo de productos a nombre del trabajador. En este caso, el límite de la reducción asciende a 8.000,00 € anuales. Este límite es aplicable exclusivamente a las aportaciones que realiza la empresa y es independiente del límite visto de 5.000,00 € anteriormente para las aportaciones individuales.

Existe, no obstante, un límite conjunto de 12.000,00 € anuales, que implica la reducción máxima que se podrá aplicar por las aportaciones individuales realizadas por el propio contribuyente, más las aportaciones realizadas por la empresa. No podrán sobrepasar los 12.000,00 € anuales.

 

Por otro lado, y adicionalmente a las anteriores, el contribuyente podrá también reducir, con un tope de 2.400,00 € anuales, por las aportaciones que realice al mismo tipo de productos en los que su cónyuge o pareja de hecho sea socio o partícipe. Esta reducción está condicionada a que el cónyuge no obtenga rentas del trabajo, de alquileres locales o de actividades económicas o, si las obtiene, éstas no superen los 8.000,00 € anuales. Hay que destacar que el que tiene que ser titular del producto es el cónyuge y el que realiza la aportación al producto es el contribuyente.

 

Por último, hay que tener muy en cuenta que el último ejercicio para poder realizar estas reducciones es el año en que el contribuyente se jubile. No se podrá realizar ninguna reducción en la base imponible en el año siguiente al de la jubilación del contribuyente.

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